viernes 28 de septiembre de 2007
Abebe Bikila: el rey descalzo
El maratón (prefiero el término en masculino) es parte funfamental de la Historia de los Juegos Olímpicos. A modo de apunte histórico, recordamos que el maratón nace en la Antigua Grecia cuando el soldado Filípides recorrió más de 40 kilómetros a pie para informar en Atenas de la victoria del ejército heleno sobre las tropas persas en la Batalla de Marathon (de ahí el nombre de la carrera). El guerrero murió al poco de dar la noticia. Cuando el barón Pierre de Coubertain creó los Juegos Olímpicos de la era moderna en 1896 no se olvidó de la gesta de Filípides e instauró la prueba del maratón. La distancia a recorrer ha quedado establecida en 42 kilómetros y 195 metros.
De las muchas historias, anécdotas y leyendas que esta carrera ha aportado a los Juegos Olímpicos, la más impactante seguramente sea la de Abebe Bikila. Este atleta etíope es hasta la fecha el único que ha ganado la prueba en dos ocasiones (Roma 1960 y Tokio 1964).
Bikila se ganó por derecho un lugar en el Olimpo cuando se presentó a los Juegos Olímpicos de Roma y junto a su entrenador decidió correr descalzo. Hasta ese momento, durante toda su vida Bikila había corrido en su país de un lado para otro completamente descalzo y pensaron que cambiar a las zapatillas a los pocos días de la carrera podría ser perjudicial en su forma de correr. Ante muchos atletas perfectamente preparados para tal prueba, todos ellos equipados con los últimos modelos de zapatillas, Bikila realizó una carrera sencillamente sensacional. No sólo ganó el oro olímpico (recuerdo... corriendo 42,195 kilómetros descalzo) si no que además destrozó la plusmarca mundial situándola en 2 horas 15 minutos y 16 segundos. El mundo entero se rindió ante la gesta del africano.
Todos los ojos estaban pendientes de él en la línea de salida del maratón de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Allí Bikila sí se presentó con zapatillas pero no todos apostaban por él. Seis semanas antes de la carrera había sido operado de apendicitis y su programa de entrenamientos había sido totalmente modificado sobre la marcha. Además, más tarde se supo que había llegado a la carrera con una fisura en el pie derecho. Como si los problemas le hicieran crecerse, Bikila volvió a dar una exhibición para la historia. Ganó su segunda medalla de oro olímpica y volvió a batir el récord del mundo situándolo en 2 horas, 12 minutos y 11 segundos.
Este vídeo resume las dos victorias olímpicas de Bikila:
Como todo gran héroe deportivo, Bikila tuvo una caída desde los cielos hasta los infiernos. En México 1968 no pudo hacer frente a la altitud y se retiró a los 17 kilómetros. En 1969, un accidente de tráfico le dejó paralítico. En 1973, debido a una hemorragia cerebral falleció a los 41 años de edad.
La figura de Abebe Bikila trasciende de lo meramente deportivo. Su gran victoria en Roma, descalzo, fue y lo sigue siendo, un gran motivo de orgullo para todo su país y para un continente cuya realidad desde siempre ha sido la de estar sometida a los designios del mundo occidental. Sobre la carretera, hombre contra hombre, incluso en inferioridad de condiciones, el orgullo africano, sus impresionantes condiciones físicas y su hambre de victoria, sale a relucir para destrozar a sus rivales... mejor preparados y mejor alimentados. Abebe Bikila es otro más de los símbolos que los Juegos Oímpicos nos dejan para la historia. Un hombre descalzo vence al resto con zapatillas.
Cuando fue preguntado al término de su victoria en Roma por qué había corrido descalzo, la respuesta de Bikila nos deja un retrato claro del personaje: "Yo quise que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo".
Ahí queda eso.
De las muchas historias, anécdotas y leyendas que esta carrera ha aportado a los Juegos Olímpicos, la más impactante seguramente sea la de Abebe Bikila. Este atleta etíope es hasta la fecha el único que ha ganado la prueba en dos ocasiones (Roma 1960 y Tokio 1964).
Bikila se ganó por derecho un lugar en el Olimpo cuando se presentó a los Juegos Olímpicos de Roma y junto a su entrenador decidió correr descalzo. Hasta ese momento, durante toda su vida Bikila había corrido en su país de un lado para otro completamente descalzo y pensaron que cambiar a las zapatillas a los pocos días de la carrera podría ser perjudicial en su forma de correr. Ante muchos atletas perfectamente preparados para tal prueba, todos ellos equipados con los últimos modelos de zapatillas, Bikila realizó una carrera sencillamente sensacional. No sólo ganó el oro olímpico (recuerdo... corriendo 42,195 kilómetros descalzo) si no que además destrozó la plusmarca mundial situándola en 2 horas 15 minutos y 16 segundos. El mundo entero se rindió ante la gesta del africano.
Todos los ojos estaban pendientes de él en la línea de salida del maratón de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Allí Bikila sí se presentó con zapatillas pero no todos apostaban por él. Seis semanas antes de la carrera había sido operado de apendicitis y su programa de entrenamientos había sido totalmente modificado sobre la marcha. Además, más tarde se supo que había llegado a la carrera con una fisura en el pie derecho. Como si los problemas le hicieran crecerse, Bikila volvió a dar una exhibición para la historia. Ganó su segunda medalla de oro olímpica y volvió a batir el récord del mundo situándolo en 2 horas, 12 minutos y 11 segundos.
Este vídeo resume las dos victorias olímpicas de Bikila:
Como todo gran héroe deportivo, Bikila tuvo una caída desde los cielos hasta los infiernos. En México 1968 no pudo hacer frente a la altitud y se retiró a los 17 kilómetros. En 1969, un accidente de tráfico le dejó paralítico. En 1973, debido a una hemorragia cerebral falleció a los 41 años de edad.
La figura de Abebe Bikila trasciende de lo meramente deportivo. Su gran victoria en Roma, descalzo, fue y lo sigue siendo, un gran motivo de orgullo para todo su país y para un continente cuya realidad desde siempre ha sido la de estar sometida a los designios del mundo occidental. Sobre la carretera, hombre contra hombre, incluso en inferioridad de condiciones, el orgullo africano, sus impresionantes condiciones físicas y su hambre de victoria, sale a relucir para destrozar a sus rivales... mejor preparados y mejor alimentados. Abebe Bikila es otro más de los símbolos que los Juegos Oímpicos nos dejan para la historia. Un hombre descalzo vence al resto con zapatillas.
Cuando fue preguntado al término de su victoria en Roma por qué había corrido descalzo, la respuesta de Bikila nos deja un retrato claro del personaje: "Yo quise que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo".
Ahí queda eso.
Etiquetas: Deportes
miércoles 26 de septiembre de 2007
La impaciente
Como veo que estoy en racha en esto de rescatar grandes momentos de mi historia particular con el cine es inevitable que pasemos, aunque sea por encima, por Depredador.
Película única en su género... versa sobre la caza. Así de simple. Un cazador a la busca de sus presas. La emoción de la caza. Las emboscadas, la tensión, la sensación de sentirse vigilado... Es tal el miedo que la presa tiene ante el cazador que hará lo que sea por librarse de él, por vencerle. Esta escena mítica que tenía que aparecer sí o sí en mi bitácora no es más que el reflejo de ese pánico ante lo desconocido. Todos disparan contra la selva esperando que alguna de las balas acierte en el cazador. Especialmente espctacular es el ruido de 'la impaciente' que es la ametralladora que va girando sobre sí misma.
Disfrutad de dos detalles... el primero, por supuesto... el momento en el que todos disparan contra la nada y como van destrozando la selva. El segundo, lso instantes finales... cuando 'la impaciente' (también llamado cañón Gatling) ya no tiene balas pero sigue girando sobre sí misma... ese sonido es... bestial:
Prometo que la próxima entrada romperá la línea de las últimas para ir variando un poco.
Saludos a todos!
Película única en su género... versa sobre la caza. Así de simple. Un cazador a la busca de sus presas. La emoción de la caza. Las emboscadas, la tensión, la sensación de sentirse vigilado... Es tal el miedo que la presa tiene ante el cazador que hará lo que sea por librarse de él, por vencerle. Esta escena mítica que tenía que aparecer sí o sí en mi bitácora no es más que el reflejo de ese pánico ante lo desconocido. Todos disparan contra la selva esperando que alguna de las balas acierte en el cazador. Especialmente espctacular es el ruido de 'la impaciente' que es la ametralladora que va girando sobre sí misma.
Disfrutad de dos detalles... el primero, por supuesto... el momento en el que todos disparan contra la nada y como van destrozando la selva. El segundo, lso instantes finales... cuando 'la impaciente' (también llamado cañón Gatling) ya no tiene balas pero sigue girando sobre sí misma... ese sonido es... bestial:
Prometo que la próxima entrada romperá la línea de las últimas para ir variando un poco.
Saludos a todos!
Etiquetas: Mi mundo
jueves 20 de septiembre de 2007
Volveré
Como no encuentro la inspiración necesaria para ofrecer nuevos relatos (aunque posiblemente rescate en breve alguno de los antiguos) ni tengo tiempo para elaborar alguno de los artículos deportivos o periodísticos, me atrevo a ofrecer otro de esos momentos 'moñineros' de la historia del cine. Todo sea por mantener viva la bitácora y seguir ofreciendo al menos dos novedades a la semana.
Como defensor a ultranza de la primera entrega de Terminator (muy superior en mi opinión a las otras dos) no tengo más remedio que rescatar una de las grandes escenas de la película, una de esas que todos recordamos y que no nos cansamos de ver. La escena no es memorable sólo por ese gran momento de "volveré" que la verdad es que es cojonudo. El asalto de la comisaría, la forma de desplazarse aniquilando a todo el mundo y su sentido meramente robótico de buscar un objetivo y destruirlo son los aspectos que más me gustan. Terminator es de esas películas que en la actualidad alguna televisión rescata de vez en cuando para ponerla un jueves a la una de la mañana. Siempre que la veo en alguna programación suelo sonreír, porque sé que esa noche volveré a ponerme delante de la tele y volveré a escuchar a Terminator (no Arnold Schwarzenegger... Terminator)decir aquello de... "Volveré":
Me encanta eso de "soy amigo de Sara Connor"...
Saludos.
Como defensor a ultranza de la primera entrega de Terminator (muy superior en mi opinión a las otras dos) no tengo más remedio que rescatar una de las grandes escenas de la película, una de esas que todos recordamos y que no nos cansamos de ver. La escena no es memorable sólo por ese gran momento de "volveré" que la verdad es que es cojonudo. El asalto de la comisaría, la forma de desplazarse aniquilando a todo el mundo y su sentido meramente robótico de buscar un objetivo y destruirlo son los aspectos que más me gustan. Terminator es de esas películas que en la actualidad alguna televisión rescata de vez en cuando para ponerla un jueves a la una de la mañana. Siempre que la veo en alguna programación suelo sonreír, porque sé que esa noche volveré a ponerme delante de la tele y volveré a escuchar a Terminator (no Arnold Schwarzenegger... Terminator)decir aquello de... "Volveré":
Me encanta eso de "soy amigo de Sara Connor"...
Saludos.
Etiquetas: Mi mundo
martes 18 de septiembre de 2007
Mi amigo Pijus Magnificus...
'La vida de Bryan' es una de mis películas favoritas. Es una parodia de los tiempos en los que vivió Jesucristo y narra la existencia de un personaje cuyo recorrido vital está paralelamente ligado al del hijo del Creador. Como el argumento es casi casi lo de menos en esta película mencionaré que en mi opinión es la obra cumbre de los Monty Phyton. Nos regala escenas inolvidables en las que el absurdo es siempre el caballo de batalla.
Son muchos los momentos de la película que merecen ser destacados, y no descarto rescatar alguno más en el futuro, pero ahora me apetece hacer mención especial al que más me impactó la primera vez que vi la película. Todavía, a pesar del paso de los años, me río cada vez que veo a los soldados aguántandose la risa cuando escuchan al césar decir eso de "a ver tú... ¿te parece 'guisible' el nombre de mi amigo Pijus Magnificus?". Tampoco es perdáis el detalle de como no entienden al césar ya que no sabe pronunciar la 'r' incluso el propio Bryan se atreve a corregirle:
Saludos a todos!
Son muchos los momentos de la película que merecen ser destacados, y no descarto rescatar alguno más en el futuro, pero ahora me apetece hacer mención especial al que más me impactó la primera vez que vi la película. Todavía, a pesar del paso de los años, me río cada vez que veo a los soldados aguántandose la risa cuando escuchan al césar decir eso de "a ver tú... ¿te parece 'guisible' el nombre de mi amigo Pijus Magnificus?". Tampoco es perdáis el detalle de como no entienden al césar ya que no sabe pronunciar la 'r' incluso el propio Bryan se atreve a corregirle:
Saludos a todos!
Etiquetas: Mi mundo
jueves 13 de septiembre de 2007
¿Por qué soy del Betis?
Una de las preguntas que ha girado siempre en torno a mi existencia es "y tú, ¿por qué eres de le Betis?". La formulación de dicha pregunta no parece descabellada teniendo en cuenta que servidor es murciano de pura cepa y que en este país, la mayoría son del Real Madrid, los rebeldes son del Barcelona y los zumbados son del Atlético de Madrid. Pertenezco pues a una minoría que se enorgullece de defender los colores de un equipo cuyo objetivo no es ganar la Liga y la Copa de Europa la misma temporada y cuyos aficionados no abuchean a sus jugadores cuando no dan dos toques bien en la misma jugada. Es como si la gente necesitara una explicación para resolver el enigma: soy de Betis porque viví en Sevilla 5 años, soy del Betis porque me golpeé en la cabeza al nacer, soy del Betis porque Dios se apareció ante mí y me lo indicó como camino a seguir en mi vida...
Evidentemente, ninguna de las respuestas es cierta, aunque esa de que me di un leñazo al nacer yo no la descartaría del todo. Como toda cuestión compleja de la vida, no hay una sola respuesta para dicha pregunta. Supongo que la piedra angular del nacimiento de mi beticismo esté en uno de mis hermanos, el Kanki (también conocido como Juan Carlos). Hasta donde alcanzan mis recuerdos, él siempre ha sido bético y también recuerdo que me guió por la senda verdibanca desde bien pequeñito. Pero claro, también tengo dos hermanos del Barça que hicieron lo suyo y decenas de amigos del Madrid que se llevaban las manos a la cabeza cuando se me ocurría mencionar que yo era del Betis.
Nos remontamos a los años ochenta, aquellos en los que el Madrid ganaba ligas como churros con la famosa 'Quinta del Buitre' y el Murcia osaba quedar undécimo en Primera División. Por entonces, cuando uno se ponía a jugar al fútbol siempre tenía alguien a quien parecerse y claro, llegaban las discusiones. Todos querían ser Hugo Sánchez, o Míchel, o Butragueño... yo, sólo yo, soñaba con parecerme a Hipólito Rincón.
En aquellos años yo era demasiado pequeño y no tenía en cuenta el largo camino que me esperaba. Pero siempre he dicho que uno no elige a un club o a un equipo por razones prácticas. Si fuera así, todos seríamos del Madrid que para eso es el que más títulos tiene y fin de la historia. El fútbol, el sentimiento por un club, va más allá de ganar o perder.
Junto a la influencia de mi hermano y al hecho reivindicativo que suponía para mí ser bético hay que unir de forma definitiva a la afición del Betis. Aquí, sí tenemos un año concreto:
Temporada 1991/1992
El Betis finaliza cuarto en Segunda División por lo que tiene que jugar la promoción de ascenso a Primera contra el Deportivo de La Coruña. El partido de ida jugado en Riazor termina con victoria gallega por 2-1. Todo queda abierto para el choque de vuelta en el Benito Villamarín (que así se llamaba por entonces el estadio del Betis).
Aquel día me encerré en mi habitación a escuchar la radio (no existía internet, ni el Pay Per View, ni Mediapro, ni leches en vinagre). Jugábamos en casa y el resultado a remontar no era demasiado abultado. El locutor, visiblemente impresionado, decía que el estadio vestía sus mejores galas, que la afición bética se había volcado y que en ese ambiente era muy difícil que el Betis no lograra el ascenso.
El partido se dibujó con claro dominio local. A cada ocasión, yo desde mi casa, intentaba empujar el balón al fondo de las mallas. Remataba al aire cada vez que el locutor narraba alguna jugada de peligro. Pero el gol no llegaba... ni llegó.
Con el empate a cero en el marcador y ante la perspectiva de pasar un año más en Segunda me dispusé a apagar la radio, planteándome seriamente si yo quería ser del Betis. Justo en ese instante... ocurrió...
El locutor pidió paso de nuevo y dijo "señores, es impresionante lo que está ocurriendo en el Benito Villamarín. El Betis se va a quedar en Segunda una temporada más pero la afición no se marcha del campo. No se ha movido nadie y todo el estadio corea el nombre del equipo verdiblanco". El narrador se calló, y a través de la radio, inconfundible, escuche el rugido de 40.000 béticos: "Beeeeeeeeeeeeti, Beeeeeeeeeeeeeti...". Mi corazón se estremeció, mi sangre se volvió verde, me tapé los ojos con mi bufanda y lloré... Mi amor por el Betis ya era eterno.
El vídeo corresponde a la presentación del himno del Betis.
Etiquetas: Mi mundo
martes 11 de septiembre de 2007
Lecciones de marcha con el gran Juanma Molina
Saludos a todos!
Esta entrada va dedicada a todos los que me conocéis, que vivís fuera de la Región de Murcia y que no habéis tenido la oportunidad de ver nada de mi trabajo en 7 Región de Murcia. Quien me conozca sabe que soy poco dado al autobombo pero ésta es la mejor manera de satisfacer la curiosidad de muchos.
Realmente, éste reportaje no refleja fielmente mi trabajo diario ya que se trata de un trabajo especial para 'La 7 en Juego de Verano'. No es muy habitual que dediquemos piezas de 14 minutos al atletismo (ojalá lo fuera). Como sabéis algunos, mi trabajo se centra en los servicios informativos y en las retransmisiones de los fines de semana. Para la primera entrega del verano me reuní con Juanma Molina, uno de los mejores deportistas de la historia de la Región y éste fue el resultado*:
PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3
PARTE 4
* El video se divide en cuatro partes debido a su extensión y está colgado por el Athleo, el club en el que milita Juanma.
Un saludo a todos.
Esta entrada va dedicada a todos los que me conocéis, que vivís fuera de la Región de Murcia y que no habéis tenido la oportunidad de ver nada de mi trabajo en 7 Región de Murcia. Quien me conozca sabe que soy poco dado al autobombo pero ésta es la mejor manera de satisfacer la curiosidad de muchos.
Realmente, éste reportaje no refleja fielmente mi trabajo diario ya que se trata de un trabajo especial para 'La 7 en Juego de Verano'. No es muy habitual que dediquemos piezas de 14 minutos al atletismo (ojalá lo fuera). Como sabéis algunos, mi trabajo se centra en los servicios informativos y en las retransmisiones de los fines de semana. Para la primera entrega del verano me reuní con Juanma Molina, uno de los mejores deportistas de la historia de la Región y éste fue el resultado*:
PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3
PARTE 4
* El video se divide en cuatro partes debido a su extensión y está colgado por el Athleo, el club en el que milita Juanma.
Un saludo a todos.
Etiquetas: Periodismo
martes 4 de septiembre de 2007
Aquella colina olía a... a victoria
Casi casi no hace falta que escriba nada compartiendo con todos uno de los momentos más grandes de la historia del cine. Para el que no haya visto la peli, el monólogo puede estar fuera de contexto y seguramente para él pierda fuerza. Para los que hemos disfrutado de esta joya una y otra vez, sólo hacer un clic ya vale para dejar entrever una nueva sonrisa.
Como ya sabéis la mayoría se trata de una escena de la película Apocalypse Now, en la que Robert Duvall interpreta el papel de Bill Kilgore. No me extenderé en detalles, sólo decir que se llevó el Oscar al mejor secundario por esta interpretación. He colocado el monólogo en el que habla del napalm porque creo que es el punto culminante del personaje y de la interpretación de Duvall. El personaje es impresionante:
Y ahora vamos con el detalle friki de esta entrada. Voy a poner el mismo monólogo pero en inglés. Lo hago por dos razones. Primero, para que veamos en toda su extensión la interpretación de Robert Duvall y segundo, porque es un poco más largo... deja a Kilgore decir otra gran frase "Algún día acabará esta guerra". No os perdáis el detalle cuando cae la bomba cerca de ellos como Kilgore no hace ni un mínimo gesto. Qué tío más grande:
Un saludo y hasta la próxima.
Como ya sabéis la mayoría se trata de una escena de la película Apocalypse Now, en la que Robert Duvall interpreta el papel de Bill Kilgore. No me extenderé en detalles, sólo decir que se llevó el Oscar al mejor secundario por esta interpretación. He colocado el monólogo en el que habla del napalm porque creo que es el punto culminante del personaje y de la interpretación de Duvall. El personaje es impresionante:
Y ahora vamos con el detalle friki de esta entrada. Voy a poner el mismo monólogo pero en inglés. Lo hago por dos razones. Primero, para que veamos en toda su extensión la interpretación de Robert Duvall y segundo, porque es un poco más largo... deja a Kilgore decir otra gran frase "Algún día acabará esta guerra". No os perdáis el detalle cuando cae la bomba cerca de ellos como Kilgore no hace ni un mínimo gesto. Qué tío más grande:
Un saludo y hasta la próxima.
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